lunes, 21 de septiembre de 2009

No lo he perdido todo.


Tengo algunas cosas, no lo he perdido todo,
me quedan dos palabras, abrazo y destrozo,
tres recibos de la BIP, la complicidad con los locos,
un par de libros regalados, una pizca de odio,
algunas evidencias y pocos testimonios.
Tengo algunas cosas, no lo he perdido todo,
me acompaña la canción que escuchamos en abril,
silencio, silencio, sin sorpresas, pero absortos,
en los cuadros de la colcha que tendimos nosotros,
en la cama que nunca fue ni será nuestro reposo,
sino la tumba dulce donde escribo este responso.
Tengo algunas cosas, no lo he perdido todo,
tu mirada de perfil, las cosquillas y el co-co-co,
el gintonic junto al río bautizado por los moros,
una tarde en Portugal con el atlántico de fondo,
y una forma de fregar imposible los recodos
de los suelos que ya no pisaré con tal decoro.
Tengo algunas cosas, no lo he perdido todo,
guardo los pañuelos donde unimos nuestros mocos,
tus dibujos distraídos en papeles entre el polvo,
los mensajes caducados, nuestra pólvora en remojo,
tus recetas de cocina y los calcetines rotos
por haberte andado tanto y haber visto tan poco.
Tengo algunas cosas, no lo he perdido todo,
tengo un edificio alto, para saltar y volar con las palomas.

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